domingo, 7 de diciembre de 2008

El Villarreal tiene corazón, casta y calidad



Víctor Muñoz aceptó la igualada y señaló que el Villarreal tiene "corazón, casta y calidad", por lo que fue capaz de superar las dificultades que le creó su equipo. "Le había pedido a mis futbolistas que jugaran serios, pero al final es la cabeza del futbolista la que decide y en ocasiones se actúa de forma distinta y se pierde un poco la concentración", agregó.

Para Víctor Muñoz, en este encuentro lo mejor y lo peor lo hizo el Getafe. "Es bonito para el espectáculo que equipo como el nuestro le planten cara a los llamados grandes", dijo el técnico.

"El equipo diferente es el Barcelona, pero hay otros equipos con calidad", señaló Víctor, cuyo equipo ha sumado cinco puntos ante Barcelona, Real madrid y Villarreal. "El árbitro les ayudó a empatar", concluyó el técnico del equipo madrileño.

Pellegrini: "El empate me sabe a poco"
Manuel Pelelgrini afirmó tras el empate de su equipo ante el Getafe, en un partido que el equipo madrileño ganaba al descanso por 0-3, que la igualada final le supo a poco porque consideraba que su equipo tuvo opciones para ganar con amplitud.

Pellegrini afirmó que en el primer tiempo, el Getafe marcó dos golazos ya aprovechó los problemas del Villarreal en el tercer gol. "Nosotros también tuvimos nuestras ocasiones, pero no marcamos", dijo.

"En el segundo tiempo aprovechamos tres de las muchas ocasiones de las que dispusimos y pudimos acabar con la victoria", prosiguió el técnico chileno.

"El punto se puede ver como positivo, ya que tras perder por 0-3 hemos empatado, aunque por espíritu y sacrificio, me supo a poco. Me preocupan los goles recibidos, pero este encuentro nada tiene que ver con el del Valladolid -perdido por 0-3-", indicó. "Aquel día estuvimos ausentes y en este partido fuimos un equipo metido en el partido y presionante", concluyó.

Con una demostración impresionante de contundencia y solidez, Inter sorteó el escollo "Lazio" con facilidad



Impresionante, realmente impresionnate: tal fue la demostración de solidez y de contundencia que dejó Inter en su paso por el estadio Olímpico de Roma, donde venció por 3 a 0 a Lazio gracias a los goles de Walter Samuel, Mobido Diakité (en contra) y Zlatan Ibtrahimovic.
Con este resultado, Inter refuerza su liderazgo en la tabla: con 36 puntos, ahora su ventaja sobre los perseguidores se extendió a 9 unidades, obviamente con un partido más disputado. Lazio, por su parte, sigue teniendo 23 y compartiendo con Fiorentina la quinta posición.
Quizás por primera vez en lo que va del torneo, realmente este nos pareció el Inter de José Mourinho. La personalidad, el caracter, la contundencia son sin dudas las mismas que derivan directamente del conductor. Sin embargo, el aspecto más evidente es el de la feroz concentración: Inter ganó por que supo y quiso explotar los momentos precisos del partido.
Por ejemplo, al comienzo: en la primera jugada real, Muntari metió el centro a la olla desde la izquierda y en el corazón del área apareció Samuel, quien se había quedado por ahí luego del tiro de esquina anterior. La defensa de Lazio quedó totalmente sorprendida y el defensor, con un soberbio cabezazo, le abrió la puerta del triunfo a su equipo.
Lazio es un buen conjunto, generoso, vivaz y ofensivo, y reaccionó con todo. Por momentos se pareció a un mosquito que quiera picar a un elefante, pero también logró crear algunas situaciones de riesgo, en especial con remates desde la larga distancia de Kolarov.
Parecía que se iban al vestuario sin novedades cuando, en el tercer minuto de descuento, Ibra sacó rápido un tiro libre en la mitad de la cancha, con toda Lazio parada pensando que el pitazo marcaba el final y no una falta. Así, Maicón se fue por derecha hasta el fondo, metió el centro atrás y Diakité, en el afán de anticiparse a Crespo, la mandó a guardar en su porpio arco. Concentración, cuando los demás ya estaban en el vestuario con la cabeza: como quedó dicho, esa fue la clave.
Con la misma concentración Inter volvió a la cancha en el complemento, para aprovechar la primera ocasión para liquidar el match. Llegó a los diez minutos, un tiro libre desde la derecha ejecutado como centro al corazón del área, donde Ibrahimovic, con la nuca, la peinó lo suficiente para dejarlo sin chances al pobre Carrizzo.
Sobró tiempo para un gol de tiro libre inexplicablemente anulado a Zarate, y además el partido se picó un poco, porque algunos jugadores de Lazio consideraron que Ibrahimovic se estaba excediendo en las gambetas, como a querer humillarlos, y encontraron la complicidad de algunos jugadores de Inter: así, el pacto de no agresión quedó sellado y no pasó más nada hasta el final.
La mención de figura será para Samuel. Por el gol, claro, absolutamente decisivo y muy lindo, pero también por haber sido un baluarte impasable en defensa y por haber calmado los ánimos en el momento de la pelea y de la agresión, con su experiencia y con un carisma que hasta los rivales le reconocen.

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