jueves, 4 de diciembre de 2008

¿Fue una noche sospechosa?


La primera lectura, la inmediata, la fácil, destaca que Cruz Azul estuvo cerca de ganar por demolición. La segunda lectura, la difícil, la analizada, la sospechosa, la burda, la sucia, dice que fue una venganza contra el Atlante.

Una falta en el área a los 9 minutos que sólo vio el arbitro auxiliar pareció marcar el rumbo de la semifinal entre celestes y azulgranas, pero después, en la asimilación misma del juego, en los hechos que sí se pueden corroborar o autenticar, la superioridad de un equipo sobre el otro fue más que evidente.
Pero el futbol mexicano está lleno de episodios que saltan a la duda, a la sospecha, a la imaginación macabra.
Horas antes, la cúpula directriz del Atlante no sólo había declarado fuerte contra el sistema federativo sobre los manejos de la selección nacional, sobre el papel de las televisoras, sobre la capacidad de los directivos, sino que habían sido capaces de renunciar a una comisión tan importante como la de selecciones nacionales. ¿Fue ésta la venganza federativa sobre el Atlante?
Yo sigo pensando que Cruz Azul hizo un gran partido y que sólo los postes o las intervenciones del magnifico Vilar evitaron una catástrofe mayor, pero tengo que admitir que no vi la falta de Ovalle sobre Lugo -ni hubo una toma de televisión que le aclarara- y que por lo menos una de las dos manos celestes en el área debían significar en un penalti en favor de los azulgrana.
Y como el futbol mexicano está lleno de venganzas, de ajustes de cuenta, de desagravios y de golpes bajos y sucios, a mí tampoco me extrañaría en lo mas mínimo que haya sido un plan perfectamente orquestado para poner en su lugar a Couchonal, a García y al grupo de Alejandro Burillo.
Nadie mejor que García para saber y entender cómo se maneja el arbitraje del futbol mexicano. Él mismo se encargo, en su momento, de algunos de los episodios más tristes, sucios y deleznables en la historia de este futbol. El arbitraje en el futbol mexicano se maneja como la Gestapo de los días de Hitler. Quién cometa algún tipo de agravio en contra del Reich termina pagándolo. Y pagándolo muy caro...

Inter de Puerto Alegre CAMPEON de la Copa Sudamericana


El Internacional brasileño ganó su primera Copa Sudamericana con un sufrido empate 1-1 ante Estudiantes de La Plata, facturado en la prórroga después de que los argentinos se impusieron en el tiempo reglamentario. Y el local aprovechó entonces la ventaja del 1-0 logrado en el choque de ida.
Después de una primera mitad del Inter, Agustín Alayes fue el responsable de cambiar el signo del partido y de forzar la prolongación después de rematar a las redes un saque de falta que igualó el resultado de la semana pasada en La Plata.
En el tiempo añadido, Nilmar envió el balón en las redes para el delirio de la afición colorada, que puede celebrar ser el primer equipo brasileño en ganar la Sudamericana. Nilmar y su compañero de equipo Alex se proclamaron goleadores del certamen al marcar cinco goles.
Gracias a este triunfo, el conjunto brasileño volverá a disputar la Recopa Sudamericana, que ya obtuvo en el 2007, ahora contra el campeón de la Libertadores, el ecuatoriano Liga de Quito.
El técnico visitante, Leonardo Astrada, sorprendió a propios y extraños al modificar el esquema del equipo y plantear una línea defensiva con sólo tres hombres, en lugar de los cuatros habituales, para darle prioridad al centro del campo, donde tendió una maraña de jugadores para tratar de disputarle al Inter la posesión del balón.
No obstante, la acumulación de jugadores argentinos no fue suficiente para parar al Inter, que dominó en la zona ancha y se impuso demostrando superioridad física y técnica sobre la formación estudiantil, al igual que ocurrió en el partido de ida jugado la semana pasada en el estadio Ciudad de La Plata.
En los primeros 45 minutos, el acoso de los brasileños al arco del Pincha fue creciente, con incisivas penetraciones hasta el corazón del área y un peligroso tiro a media distancia de Andrezinho, que Mariano Andújar atajó con solvencia.
Estudiantes, capitaneado por Juan Sebastián Verón, encontraba dificultad para atravesar las expeditivas líneas coloradas.
En la segunda mitad, Estudiantes recuperó compostura, disputó la pelota en el centro de la cancha y aumentó la presión sobre los brasileños, que demostraron su primera brecha defensiva precisamente en la jugada del gol.
Leandro Benítez sirvió un lanzamiento de falta bombeado hacia el centro del área. La zaga del Inter se descuidó en el marcaje y dejó libre a Agustín Alayes, que la recibió en el segundo palo y la envió a las redes de volea, para empatar la eliminatoria.
Tras el tanto, el partido se abrió. Estudiantes acechó el área brasileña con internadas cada vez más insistentes y peligrosas, con Marco Angeleri como protagonista en casi todas ellas, mientras que el Inter se intentó reponer del mazazo con más garra que orden y con D'Alessandro y Nilmar cada vez más diluidos.
Con las espadas en alto, el partido llegó a la prórroga ganando aún más en intensidad y en ocasiones en ambas áreas, propiciadas por las visibles marcas del cansancio en varios jugadores.
Internacional tuvo su mejor ocasión en la primera mitad de la prórroga en una serie de cuatro remates a bocajarro consecutivos, que no encontraron las redes de forma inexplicable porque rebotaron en jugadores del Inter y de Estudiantes, además de por la última salvadora parada de Andújar.
Ya en la segunda parte, en otra jugada con varios rebotes en el área tras un córner botado por el argentino Andrés D'Alessandro, la suerte favoreció a Nilmar, que aprovechó el último rechace para conseguir el agónico gol y la copa de campeón.
Este partido de vuelta de la final de la séptima edición de la Copa Sudamericana se disputó en el estadio Beira-Río, de Porto Alegre, ante 55.000 personas, entre ellos 3.300 hinchas de Estudiantes.

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